Investigación

Las perlas de una ‘Fantasía Occidental’

La Sevilla turística sufre sobreexplotación desde hace unos años por eso los ojos de Silvio Fernández, el rocanrolero sevillano, sevillista y “capillita”, muestran una ciudad distinta. Especialmente la belleza recóndita de algunos lugares en su barrio de Triana-Los Remedios.

No olviden este nombre, Silvio Férnandez Melgarejo, a través de sus ojos se vislumbran sitios que escondían un arraigo innato, y gracias a su voz podrán montarse en un barco que navegue las calles de un río que separa Sevilla de Triana pero que úne en esta figura a toda una metrópoli. La ciudad de Sevilla esconde calles y rincones que por su belleza arquitectónica o la disposición en el entorno son inalcanzables a la imaginación de cualquiera, pero también existen casos en los que una historia enaltecedora convierte ciertos lugares en una visita obligada para quienes se ven atraídos por ella. Un buen ejemplo de ello es el Real Alcázar, desde su aparición en “Juego de Tronos”, la aclamada serie de drama y fantasía medieval, numerosos turistas de todas las partes del mundo se han sentido especialmente atraídos por este conjunto palaciego. Silvio, que es el ejemplo y ejemplar, que de forma inequívoca representa esta dicotomía nació en Triana pero podía sentirse de otro mundo tan solo por la leyenda que construyó tras él.

El barrio de Triana posee una asombrosa cantidad de folclóricos nativos que destacan siempre por una forma de ser variopinta, el caso del rockero Silvio no era menos. Si bien era el rock su forma de mostrar sus sentimientos, muchos de esos sentimientos eran evocados por “su” Virgen del Patrocinio, esto para cualquier persona que imagine el estereotipo de un rockero es de alguna manera hasta contradictorio. Y es que era “Patrocinio del mío existir” para un Silvio profundamente iluminado por la luz de su madre.

La advocación mariana de Nuestra Señora del Patrocinio se halla en la calle Castilla 182, en el interior de la Basílica del Santísimo Cristo de la Expiración de donde cada Viernes Santo parte en estación de penitencia a la Santa Iglesia Catedral la conocida Hermandad del Cachorro. Este edificio católico data de finales del siglo XVII, y aparte de ser un lugar donde Silvio Férnandez acudía asiduamente para mostrar su devoción y su carácter como feligrés de la hermandad, en el inicio ejercía como una capilla de tamaño menor que sufrió una de las más sonadas catástrofes históricas ocurridas en la península, el terremoto de Lisboa de 1755.

Desde el “otro lado” del barrio.

En la zona de Los Remedios, el día a día y la cotidianidad. “Solo ya me queda coger la tajá”, era lo más recurrente en los innumerables conciertos, entrevistas y viajes. Sin duda, podía pasar en todos estos lugares pero donde mejor se sentía era en el Bar ABC, situado en la calle Virgen de Luján 52. Una magia especial tendría el antiguo Bar ABC, actualmente Bar Atokateja, que en una trayectoria inmaculada y repleta de historias las mejores siempre ocurrían aquí. A día de hoy, se puede ver en el sitio que solía estar con un cigarrillo y un coñac unos azulejos que reconocen este lugar como “El Rincón de Silvio”. 

Un Bar Atokateja que no solo tiene este detalle con el artista, sino que además, suele recordarle con un hilo musical que recoge todos sus éxitos en un ambiente ideal para catar unas de las mejores y más gélidas cervezas de Triana-Los Remedios acompañada de una típica tablita de embutidos. Aunque con una curiosa, y quizá desagradable, anécdota que confesaba el camarero al tener que guardar algunos cuadros de Silvio del rincón debido a que la propietaria de las fotografías reconoció su autoría y les obligó a retirarlas.

Por otra parte, se podría intentar explicar lo que este hecho tan habitual, como es ir al bar de al lado de casa, lo hacía de la misma forma que cualquier trabajador con un sueldo medio-bajo de la época. Algo que para él era normal pero que comparado a estrellas actuales con la misma magnitud nacional e internacional con la que Silvio cargaba a sus espaldas sería casi imposible. Otro aspecto del lugar que también lo hace inherente a este paseo por un pasado en blanco y negro es la cercanía y la “pureza” que puede palparse en el ambiente. Alejarse de lo eminentemente turístico te aproxima a la realidad del día a día, a lo cotidiano de una sociedad, a lo que no se ve y está desde siempre. Esta razón es la que hace obligatorio conocer los bares, abacerías y tascas de los barrios pero mucho más especialmente los de la peculiar zona de Triana-Los Remedios.

En último lugar, y probablemente el más único, la primera cabellería de toda Sevilla regentada por Francisco Romero (Don Curro) en la esquina de Virgen del Valle con Fernando IV donde miles de historias se cruzan. “Barbería Museum”, “la entrada sólo vale 11 euros, el corte o arreglo del cabello es totalmente gratis», “cabellería, solo arte” o “bienvenido al edén del cabello” son algunas de las frases que rezan en la fachada y la cristalera del local de Curro Silver Barber . En la peluquería de Tomás Barba en la calle Virgen de Begoña aparecieron sus primeros momentos con una guitarra cuando comenzó como aprendiz en dicha peluquería, lugar en el que coincidió con Jesús Senra, el que fuera primer cantante de Los Lentos. Si sus tijeras hablasen indudablemente tendría historias con Silvio como para escribir una serie literaria con nada que envidiar a bestsellers imposibles de desbancar. 

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